No es un viejo fantasma que recorre Europa, sino un mutante. El antisemitismo –un término que aglutina un conjunto de sentimientos, prejuicios o acciones contra los judíos– ha adoptado diversas formas a lo largo del tiempo.

Los episodios más aciagos de la historia de Europa están ligados al antisemitismo religioso primero, y al racial después. Los crímenes del nazismo desacreditaron durante varias décadas el ideario y a los promotores del antisemitismo. Pero este no desapareció. Pervive en múltiples expresiones de la cultura popular en España y en los grupos de extrema derecha de toda Europa, pero adopta también formas nuevas, veladas en discursos de crítica política y con el telón de fondo del conflicto árabe-israelí. Nueva judeofobia, antisemitismo político, o globalizado, son los nombres que se emplean hoy para describir una tercera y más difusa y compleja oleada de antisemitismo. Este se nutre de los viejos prejuicios y estereotipos del antisemitismo clásico pero es diferente en su naturaleza y función.

La historia ha demostrado que el nivel de antisemitismo en una sociedad es un termómetro de medida de su salud democrática, del grado de libertad que disfruta y del respeto a los derechos humanos. Comienza con los judíos, pero nunca acaba allí.

Este Observatorio de Antisemitismo pretende despertar la atención y la conciencia social en cuanto a los eventos de carácter antisemita en nuestro país, a la vez que abre una ventana más para la lucha contra la intolerancia de toda índole.

El Observatorio de Antisemitismo, creado en 2009 por la Federación de Comunidades Judías de España y el Movimiento contra la Intolerancia, cuenta con el asesoramiento y la colaboración de instituciones académicas.

Objetivos

  • Centralizar, catalogar y analizar los incidentes de carácter antisemita en España.
  • Identificar centros promotores del antisemitismo.
  • Fomentar la reflexión acerca del antisemitismo a través del análisis y las publicaciones.
  • Ayudar a poner en práctica las políticas existentes de lucha contra el antisemitismo, y proponer nuevas acciones específicas tanto a la administración pública como a organizaciones, medios de comunicación y sociedad en general.

Definición de Antisemitismo

El 26 de mayo de 2016, los 31 países miembros de la IHRA* adoptaron la definición práctica, jurídicamente no vinculante, de «antisemitismo»:

«El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como el odio a los judíos. Las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a las personas judías o no judías y/o a sus bienes, a las instituciones de las comunidades judías y a sus lugares de culto».

Para orientar a la IHRA en su trabajo, los siguientes ejemplos pueden resultar ilustrativos:

Las manifestaciones pueden incluir ataques contra el Estado de Israel, concebido como una colectividad judía. Sin embargo, las críticas contra Israel, similares a las dirigidas contra cualquier otro país no pueden considerarse antisemitismo. A menudo, el antisemitismo acusa a los judíos de conspirar contra la humanidad y, a veces, se utiliza para culparles de que «las cosas vayan mal». Se expresa a través del lenguaje, de publicaciones, de forma visual y de las acciones, y utiliza estereotipos siniestros y rasgos negativos del carácter.

Ejemplos contemporáneos de antisemitismo se observan, en la vida pública, en los medios de comunicación, en las escuelas, en el lugar de trabajo y en la esfera religiosa y, teniendo en cuenta el contexto general, podrían consistir en:

Pedir, apoyar o justificar muertes o daños contra los judíos, en nombre de una ideología radical o de una visión extremista de la religión,

Formular acusaciones falsas, deshumanizadas, perversas o estereotipadas sobre los judíos, como tales, o sobre el poder de los judíos como colectivo, por ejemplo, aunque no de forma exclusiva, el mito sobre la conspiración judía mundial o el control judío de los medios de comunicación, la economía, el Gobierno u otras instituciones de la sociedad,

Acusar a los judíos como el pueblo responsable de un perjuicio, real o imaginario, cometido por una persona o grupo judío, o incluso de los actos cometidos por personas que no sean judías,

Negar el hecho, el ámbito, los mecanismos (por ejemplo, las cámaras de gas) o la intencionalidad del genocidio del pueblo judío en la Alemania nacionalsocialista y sus partidarios y cómplices durante la Segunda Guerra Mundial (el Holocausto),

Culpar a los judíos como pueblo o a Israel, como Estado, de inventar o Aplicar un doble rasero al pedir a Israel un comportamiento no esperado ni exigido a ningún otro país democrático,

Usar los símbolos y las imágenes asociados con el antisemitismo clásico (por ejemplo, las calumnias como el asesinato de Jesús por los judíos o los rituales sangrientos) para caracterizar a Israel o a los israelíes,

Establecer comparaciones entre la política actual de Israel y la de los nazis,

Considerar a los judíos responsables de las actuaciones del Estado de Israel.

Los actos antisemitas son considerados delitos en el momento de su tipificación (por ejemplo, la denegación del Holocausto o la distribución de material antisemita en algunos países).

Los actos delictivos son considerados antisemitas cuando los objetivos de los ataques, ya sean personas o propiedades –como edificios, escuelas, lugares de culto y cementerios–, son seleccionados porque son, o se perciben como, judíos o relacionados con judíos.

La discriminación antisemita es la denegación a los judíos de oportunidades o servicios disponibles para otros, y es ilegal en muchos países.

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*La Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés) reúne a Gobiernos y expertos a fin de reforzar, impulsar y promover la educación, la memoria y la investigación en todo el mundo sobre el Holocausto, así como de mantener los compromisos de la Declaración de Estocolmo de 2000.

España es miembro de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto